Gestioná tus emociones y liderá tu vida: Así lo hacemos en coaching
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Gestioná tus emociones y liderá tu vida: Así lo hacemos en coaching

Gestioná tus emociones y liderá tu vida: Así lo hacemos en coaching

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Las emociones existen, las tenemos y no podemos evitar sentirlas. Miedo, asco y confianza o alegría, sorpresa e interés. Todas estas y muchas más son parte nuestra naturaleza. Las emociones están presentes desde los tiempos primitivos y tiene una función: supervivencia. 

Si como lees, la supervivencia humana se explica – en parte – gracias a la gestión de las emociones que nuestros antepasados hicieron. Pués una parte del cerebro humano – la amígdala –  es la encargada de disparar las emociones como pequeñas alarmas ante amenazas o agresiones. 

Entonces, las emociones son respuestas automáticas a los factores biológicos externos. Pero también juegan un rol importante los factores biológicos internos, los psicológicos y los sociales de la estructura de la personalidad y de las normas culturales de cada individuo. 

Entonces, ¿se pueden controlar las emociones? En este artículo, te invitamos a conocer la reflexión que hicimos en Grow acerca de esto. Leenos y hecha luz en algunas concepciones comunes que se tiene respecto al cuantioso mundo de las emociones.

Emociones: ¿controlar o gestionar? 

Si las emociones son reacciones biológicas para alertarnos de posibles amenazas del entorno, entonces ¿controlarlas nos pone en peligro? No, no necesariamente. La realidad es que no se trata de controlar para no sentir, sino de aprender a detectar señales antecesoras a la emoción para saber qué hacer con ellas. 

Básicamente lo que necesitamos no es dejar de sentir, sino gestionar la emoción, procesar e intentar no reaccionar desde lo primitivo que puede ser una emoción. 

Algunas corrientes afirman que existen cuatro emociones “básicas” de las cuáles derivan el resto. Estas serían ira, miedo, alegría y tristeza. Algunas tienden a durar más que otras, por ejemplo, la tristeza puede durar cuatro veces más que la alegría. Por lo tanto, gestionarla resulta necesario. Sin embargo, gestionarlas implica ahondar en ellas, explorarlas.

¿Pero cómo hacemos eso? El muy conocido “sentido común”, o los consejos que podemos recibir de nuestros familiares o amigos no siempre nos va a conducir a tomar acciones que no necesariamente nos ayudan a profundizar en las emociones, sino a evadirlas o ignorarlas.  

Acciones que no ayudan en la gestión de las emociones: 

🚫 No pensar: intentar no pensar en algo, solo resultará en que pensemos en eso con mayor intensidad.

🚫 Relajarte: Intentar relajarse una vez que las emociones han aflorado no es más que tratar el síntoma y no la causa.

🚫 Liberar tensión por otras vías: Por más que gritemos o hagamos ejercicios, las emociones no se van a “liberar”, pues no están dentro del cuerpo. De la única manera que lo harán será entendiéndolas. 

🚫 Ser positivo a como dé lugar: los pensamientos positivos pueden ayudar, pero las emociones son originadas a nivel inconscientes y cuando las percibimos se encuentran en un terreno consciente, donde el optimismo solo no podrá con el trabajo. 

Acciones que si ayudan en la gestión de las emociones: 

Recordar puntos fuertes: autoafirma tu valor a través de tus aspectos positivos. 

Pensar en mañana: Las emociones a veces generan la impresión de que no hay futuro.

Meditar: Intentar relajarse cuando aparecen las emociones no es eficaz, sin embargo, meditar con regularidad reduce la ansiedad y la intrusión de pensamientos negativos y repetitivos. 

Preocuparse más tarde: Tras posponer una emoción que nos inquieta entre 20 y 30 minutos, la emoción reaparece, pero una intensidad mucho menor.

Identificar la causa: reconocer las emociones es importante, saber que las genera, más porque es el punto de partida para que empieces a trabajar en lo que está sucediendo.

El coaching como herramienta para gestión emocional

Aunque hasta el momento te hemos dado algunos tips para que gestiones de manera más eficaz tus emociones. Pero es posible que creas que necesitas un empujoncito. En ese caso, tenés suerte porque el coaching puede ser lo que estás buscando. 

El coaching aborda la gestión emocional teniendo presente que la forma en que racionalizamos nuestras emociones es la que aprendimos de niños. La tan conocida frase “estamos hechos de historias” define a la perfección cómo los humanos procesamos nuestras emociones y el coaching lo entiende.

El primer paso en el coaching es encontrar el objetivo del cliente y acompañarlo en el camino óptimo para cumplirlo. Por eso, en el caso de la gestión emocional, el reconocimiento de las emociones es una de las tareas centrales del coach, que no juzga ni cuestiona las emociones pero las trae a relucir ante el coachee. 

De esta manera, el coach lleva a que el coachee reconozca sus emociones, detecte las causas que las originan y las acepte. De esta manera, podrá entender lo que quiere y cómo se siente respecto a lo que quiere. Es decir, sincerarse consigo mismo para llegar a un punto de coherencia. 

Toma control de tu vida 

Es común escuchar que la manera de “tomar control de tu vida” es a través del esfuerzo. Sentándose a estudiar o trabajar, dedicarse, no aflojar, ponerle onda y un sin fin de etcéteras. Y si bien, sí es indispensable hacer todas esas cosas para controlar nuestras vidas, es inevitable detectar que todas estas fórmulas ignoran el componente emocional de los humanos.

Para dejarlo en claro, la perseverancia, tesón y disciplina son competencias importantes. Pero estas deben complementar a las competencias emocionales. Está comprobado que la razón y la emoción van de la mano. 

Si todo pensamiento conlleva una emoción, entonces estamos en condiciones de afirmar que muchas veces son esas emociones las que no nos permiten tomar el control de nuestras vidas. Una de las emociones más frecuentes, por ejemplo, es el miedo que toma diferentes formas: miedo al qué dirán, a no ser aceptado o a no ser perfecto. El reto aquí es que te amigues con el miedo y aprendas a gestionarlo. 

Gestión emocional = Control 

Quizás en este punto te preguntas si realmente es posible lograr algo trabajando con las emociones – incluso con las intimidantes como el miedo, la ira y la tristeza- o si solo se trata de “enfrentarlas”. Afortunadamente podemos decir que se logra mucho más que simplemente reconocerlas. Gestionando tus emociones vas a lograr:  

  • Claridad para la toma de decisiones
  • Confianza y tranquilidad para enfrentar el cambio 
  • Conectar tus emociones a la racionalidad para que las decisiones se tomen desde la razón teniendo en cuenta la emocionalidad. 

Si querés tomar control de tu vida a través de una gestión eficaz, respetuosa y a consciencia de tus emociones, conversemos. Contamos con coaches con experiencia internacional especializados en la persecución efectiva de objetivos que van a ayudarte para tu Buenvivir.