Elegimos diseñar nuestro futuro - GROW Consultora
1564
wp-singular,post-template-default,single,single-post,postid-1564,single-format-standard,wp-theme-bridge,wp-child-theme-bridge-child,bridge-core-3.3.4.6,qode-page-transition-enabled,ajax_fade,page_not_loaded,,qode_grid_1300,qode_popup_menu_push_text_top,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-30.8.8.6,qode-theme-bridge,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-8.7.2,vc_responsive

Elegimos diseñar nuestro futuro

Elegimos diseñar nuestro futuro

Comparte para crecer

Cuando definimos nuestros valores como empresa, hubo uno que sentimos casi como obligado. No por tendencia ni por estrategia de marca, sino porque expresa profundamente la manera en que entendemos el crecimiento. Como coaches,  sabemos que el futuro no es algo que simplemente nos sucede: es algo que podemos intervenir y crear. Por eso, elegimos incluirlo con claridad como parte de nuestra identidad.

Sabemos que el futuro no es un escenario que se despliega de manera inevitable frente a nosotros. Es un espacio de posibilidades que se expande o se contrae según la posición que asumimos en el presente.Sin embargo, hay una idea muy instalada en nuestra cultura: el futuro “llega”. Llega el próximo año, llega el cambio, llega la oportunidad, llega el contexto más favorable. Y mientras tanto, muchas veces quedamos a la espera.

En Grow elegimos otra mirada. Un futuro que se abre —o se cierra— según cómo interpretamos lo que ocurre y desde dónde decidimos actuar.

Diseñar es tomar posición

Diseñar el futuro no significa controlarlo ni tener certezas absolutas sobre lo que va a ocurrir. Implica algo más profundo: decidir desde qué lugar queremos pararnos frente a lo que viene.

No actuamos únicamente en función de los hechos, sino del significado que les damos. Y ese significado influye directamente en las decisiones que tomamos.

Cuando nos posicionamos como determinados por el contexto, las  opciones de cara al futuro parecen reducirse. En cambio, cuando nos reconocemos con capacidad de  intervención, empiezan a aparecer nuevas alternativas.

Diseñar el futuro tiene que ver con eso: asumir que, aun en escenarios complejos, siempre existe un margen de acción posible.

Donde el futuro empieza a tomar forma

Una de las maneras en que podemos diseñar futuro es a través de las conversaciones que elegimos tener.

Las conversaciones no son solo un intercambio de ideas. Son el espacio donde se aclaran expectativas, se generan acuerdos, se toman decisiones y se asumen compromisos.

Muchas veces, los proyectos no se frenan por falta de capacidad, sino por conversaciones pendientes: conversaciones que se postergan, se evitan o quedan dando vueltas internamente, sin hacerse explícitas ni traducirse en acuerdos o decisiones.

Cuando esas conversaciones se orientan hacia una visión compartida y se traducen en acción, empiezan a aparecer nuevas posibilidades.

Diseñar el futuro, entre otras cosas, implica revisar  las conversaciones que estamos teniendo… y también cuáles estamos evitando.

Identidad y futuro

Diseñar futuro también implica revisar quiénes necesitamos ser para alcanzarlas.Cada nuevo desafío nos exige algo distinto. A veces desarrollar una habilidad, otras veces es ampliar nuestra mirada, asumir mayor responsabilidad o animarnos a ocupar un lugar diferente.

En ese proceso, no solo cambian los objetivos. Cambia la manera en que nos comprendemos y el alcance de lo que creemos posible.

Muchas veces el límite no está únicamente en las circunstancias, sino en la interpretación que hacemos de ellas y en la identidad desde la que actuamos. Por eso diseñar el futuro también implica revisar creencias, abrir nuevas perspectivas y generar compromisos coherentes con lo que queremos construir.

Implica, en definitiva, preguntarnos:
-¿Quién estoy siendo frente a este desafío?
-¿Qué versión de mí requiere el futuro que quiero crear?
-¿Qué conversaciones necesito iniciar para que eso ocurra?

Una práctica cotidiana

Diseñar el futuro no es un momento aislado de planificación, sino una práctica que se construye día a día.

Se diseña en decisiones pequeñas y sostenidas. Cuando declaramos una intención y la respaldamos con acciones. Cuando pedimos apoyo. Cuando generamos acuerdos claros. Cuando elegimos aprender algo nuevo para acercarnos a lo que queremos crear.

No es un acto extraordinario ni reservado para grandes hitos. Es una manera de habitar el presente con mayor coherencia entre lo que decimos, lo que hacemos y lo que queremos construir.

Una invitación

No podemos anticipar todos los escenarios ni eliminar la incertidumbre. Pero sí podemos elegir la posición desde la cual actuamos frente a ella.

Diseñar el futuro no garantiza resultados, pero amplía nuestras posibilidades.

Tal vez la pregunta no sea qué futuro nos espera, sino qué futuro estamos dispuestos a comenzar a construir hoy.