19 Ene Cuidamos nuestras relaciones: el valor que sostiene todo lo demás
En Grow Consultora, el primero de nuestros valores es claro: cuidamos nuestras relaciones.
Lo elegimos así porque creemos que los vínculos son el punto de partida de todo: del trabajo en equipo, del aprendizaje, del crecimiento y también del BienVivir. Las relaciones no se sostienen solas; se construyen y se cuidan con presencia, responsabilidad y conversación.
¿Qué significa “cuidar una relación”?
Cuidar una relación no significa estar de acuerdo todo el tiempo, ni evitar conversaciones difíciles. Al contrario, muchas veces, cuidar implica animarnos a hablar a tiempo, antes de que aparezca la distancia, el enojo o el desgaste.
También implica reconocer que del otro lado hay una persona con necesidades, tiempos, emociones y experiencias distintas a las nuestras. Y que la forma en la que elegimos comunicarnos puede acercarnos… o alejarnos.
Cuidar también es elegir cómo nos vinculamos
Cuidar una relación también se expresa en lo cotidiano: en cómo escuchamos, en cómo pedimos, en cómo respondemos y en la atención que le damos a lo que el vínculo necesita. A veces cuidar es estar presentes; otras veces es poner un límite a tiempo. También es sostener acuerdos, reconocer al otro y animarnos a reparar cuando algo se desordena.
En definitiva, cuidar nuestras relaciones es hacer lugar a conversaciones que construyen, incluso cuando no son las más fáciles o cómodas.
Preguntar antes de suponer: una práctica que fortalece
Gran parte de los conflictos cotidianos no se generan por lo que realmente pasó, sino por lo que interpretamos. Un gesto, un silencio o una respuesta breve pueden activar suposiciones que nos llevan a conclusiones equivocadas.
Por eso, una práctica poderosa para cuidar nuestras relaciones es preguntar antes de suponer.
Esta idea se conecta con uno de los acuerdos que propone Don Miguel Ruiz en su libro Los Cuatro Acuerdos, inspirado en la sabiduría tolteca: ‘No hagas suposiciones.’
Aplicarlo en la vida diaria puede ser tan simple como elegir preguntas claras y cuidadas:
- “¿Está todo bien?”
- “¿Cómo lo viviste vos?”
- “Me quedé pensando en esto, ¿lo conversamos?”
- “¿Qué necesitás de mí en esta situación?”
A veces, una sola pregunta dicha a tiempo puede evitar una discusión, una distancia innecesaria o un vínculo cargado de tensión.
Relaciones cuidadas, conversaciones más sanas
Cuando una relación está cuidada, se nota en la calidad de las conversaciones: se habla con más honestidad, hay más espacio para decir lo que pasa, y también más posibilidad de atravesar diferencias sin romper el vínculo.
Porque cuidar nuestras relaciones no es solo una intención: es una práctica diaria. Y cuando los vínculos están cuidados, todo lo demás puede crecer.